Hace ya dos semanas que todo el curso nos reunimos para hacer la fiesta de graduación. La preparación, la decoración y el tiempo destinado a la organización de esa noche fue mucho pero valió la pena. Este año ya nos separamos, unos nos veremos más, otros menos, seguimos nuestros caminos para llegar donde queremos (y también donde podemos). Acompañado de grandísima gente con la que he pasado un año genial y desde aquí les doy un consejo: que nunca cambien, que continúen con la misma ilusión de siempre y que lleguen donde quieren llegar. Todas esas cosas que se dicen que hacen que uno se ponga sentimental. Ver fotos de cuando éramos pequeños o de dos o un año atrás me ponen nostálgico. (Sí, soy un nostálgico, ¿Qué pasa?) Y todas esas bobadas que hacen que uno se alegre de haber pasado unos de los mejores años académicos de su vida.
ps. ¡y ahora es London time!
Dentro de unas semanas tendréis muchas fotos y noticias mías sobre mi estancia en la capital inglesa. Que paséis un buen verano.